LA CRISIS QUE NOS INVISIBILIZA
dimecres 15 de juliol de 2009
La evolución voraz y el abanderar a ultranza las tesis capitalistas y neoliberales nos ha llecho llegar a la situación actual, donde sin lugar a dudas asistimos a una sociedad que se rige de forma universal siguiendo la lógica del capital. Hemos asistido durante los últimos años a una filosofía donde lo que ha primado es la especulación y el crecimiento económico contínuo en la búsqueda de mayores beneficios a costa de lo que sea. El motor que ha venido “tirando de este modelo de sociedad” ya sido un modelo donde se ha dado mayor importancia a la economía especulativa en detrimento de la economía productiva, haciendo que la brecha que separa las situaciones de desigualdad y explotación se hagan cada vez más patentes, la utilización del libre mercado y la defensa incondicional de la libre competencia como armas legales es lo que han utilizado la mayoria de gobiernos europeos incluido el nuestro, para minar los derechos laborales y sociales de las clases trabajadoras. En una palabra la libertad de mercado se inserta para ir, no sólo, en contra de las personas asalariadas, sino que el crecimiento por crecimiento y el desarrollo sin trabas fiscales, sociales o medioambientales, ha dado como resultado: un claro afianzamiento de la explotación, la precariedad, la pérdida gradual de los derechos laborales y sociales de la clase trabajadora, afectando el entorno medioambiental, agudizando la crisis alimentaria que esta teniendo consecuencias extremas para la mayoria social. Hemos sido espectadores de un gradual cambio en la organización del trabajo, donde los modelos productivos se han basado en conseguir un alto grado de productividad, la utilizacion de las nuevas tecnologias para uso exclusivo de conseguir mas explotación y precarizacion; todo esto con la colaboración de los “agente sociales” (lease patronal y sindicatos mayoritarios) que han pactado una vez si y otra también las reformas laborales con el fin de flexibilizar el mercado laboral para hacerlo más competitivo, la pregunta seria ......¿ competitivo para quien?. El que la competitividad mejora la calidad de vida para la ciudania es una falacia, el liberalismo antepone los derechos indivuales a los derechos colectivos, el individualismo; como tambien es falso que los valores y la filosofia de la cual se nutre el mercado sean las que nos procuren bienestar satisfaciendo las necesidades y nos traiga la justicia social. Lo que se ha conseguido en la actual sociedad es ir hacia el pensamiento único ante lo que tenemos que luchar con todas las herramientas posibles a nuestro alcance. Europa y sus directivas, como la Bolkestein, la directiva sobre el tiempo de trabajo, la de las 65 horas, la de la privatización de los servicios públicos que van tirando por tierra todas las conquistas conseguidas por la clase obrera, esconden nada mas y nada menos que idear procesos de reducción y reordenación de tiempos de trabajo y lo que es peor la reordenación en la composición de las relaciones laborales y sociales, buscando una mayor flexibilización de las jornadas laborales, legalizar los pactos individuales entre empresarios y trabajadores/as. Ello nos trae aparejado el desmantelamiento progresivo del nunca terminado de implantar “estado del bienestar español” que se ha sometido sin rechistar a las estrategias auropeas de sometimiento a las leyes del mercado con la privatización de los servicios publicos, con la mira puesta en la desprotección a la ciudadania especialmente a los sectores de población más vulnerables. Entre esas poblaciones , se encuentran los sectores que siempre estan olvidados los jovenes y como no nosotras las mujeres . Esta economia de mercado que nos invisibiliza, y en situaciónes como la actual nos precariza aún más dejando nuestras luchas historicas para conseguir la igualdad, como es igual trabajo igual salario, todavia no se termina de conseguir. Da igual que tengamos una ley organica ya que el principio de igualdad entre hombres y mujeres en la mayoria de los sectores productivos y hasta me atreveria a decir en el conjunto de la sociedad capitalista es burlado sistematicamente por una sociedad profundamente patriarcal. En cuanto al MERCADO LABORAL, las mujeres nos encontramos que siendo una parte importante de la clase trabajadora; según el censo de población a enero del 2009 en nuestro país hay 38.356.500 personas en edad de trabajar , (18,8 de hombres y 19,5 millones de mujeres) de éstas se encuentran trabajando 23.064.700 ( 13 millones son hombres y 10 millones son mujeres) son personas ACTIVAS lo cual quiere decir que tenemos una tasa de actividad menor que los hombres, resultado: no hemos conseguido el pleno empleo para las mujeres, por otra parte existen 15,3 millones de personas inactivas es decir fuera del sistema productivo, desglosando estos datos vemos que 5,8 millones son hombres ( el 36.9%) y 9,5 millones son mujeres (representan el 63,1%). si nos vamos a las causas de esta situación nos encontramos con que a pesar de las conquistas laborales, éstas ( la mayoria) nos siguen discriminando.
Si analizamos las causas de la inactividad nos encontraremos que uno de los motivos fundamentales es la crisis en los cuidados. Cuidados, mercado y familia es un modelo que ha servido de base para la construcción de las sociedades modernas y eso se ha hecho a costa de nosotras las mujeres; queda patente la estructura mediante la cual se han resuelto los cuidados. LA FAMILIA. En la actualidad se habla de que hay crisis de cuidados aunque realmente lo que está ocurriendo es una reorganización de dicho trabajo. Proceso en el que el trabajo del cuidado a las personas ha traspasado el ámbito privado e invisible en el que se realizaban. Se dice que la causa radica en que las mujeres hemos conseguido introducirnos en el mercado laboral, no solamente en áreas consideradas femeninas, y por tanto disponemos de menos tiempo para los cuidados. Acusándonos incluso por ello, a pesar de que seguimos aportando una enorme cantidad de tiempo y energía a esta tarea después de una jornada laboral, ahí sí, compartida con los hombres. Ante la crisis, se ha desarrollado toda una parafernalia bajo el nombre de ‘Conciliación de la vida familiar y laboral’. Normativa dictada al respecto y que se repite en todos los protocolos a los que se han apuntado ya muchas empresas, en las que se declara la desaparición de todo comportamiento discriminatorio por sexo y toda penalización por maternidad y excedencias por cuidados, mientras se favorece la coparticipación de los padres en las tareas de cuidados, sobre todo de hijos e hijas. Miremos cifras si analizamos las causas de la "inactividad" vemos que en cuanto a las personas que alegan "causas familiares" el 96,5% son mujeres y el 3,5% son hombres, en cuanto a los datos sobre las/os trabajadoras/es que abandonan el mercado laboral, tenemos que el 95.82% son mujeres, el 94% de las excedencias para el cuidado de los hijos también son solicitadas por mujeres. Me pregunto dónde esta la igualdad? Dónde la corresponsabilidad en los cuidados?
En definitiva y para acabar mirando los últimos datos de la EPA, no nos permiten vislumbrar una realidad muy diferente a la de años anteriores: el doble de paro femenino sobre el masculino, los permisos de paternidad apenas crecen y están por debajo del 5%, excedencias por cuidado solicitadas por las mujeres en más del 95 %, alrededor del 80 % de los contratos a tiempo parcial firmados por mujeres, las cuales “disfrutan” también la mayoría de las pensiones no contributivas. Vivimos la precariedad de muy distintas formas, siempre con déficit en derechos y recursos. La experimentamos a través de la temporalidad de los empleos, de los bajos salarios (además de la ya sabida discriminación salarial), de los contratos a tiempo parcial (que no se eligen para compatibilizarlos con la familia, sino por la imposición del mercado) y de la segregación ocupacional. Y por medio de los horarios (que más que flexibles, son contorsionistas), de la falta de tiempo propio, de la sobrecarga del trabajo de cuidados -gratuito- y de la dificultad en el acceso a los recursos económicos. Sin olvidar las pensiones ridículas, las ayudas “trampa”, las “bonitas” leyes que pretenden resolver nuestras vidas y que en el mejor de los casos se quedan siempre cortas, siempre por detrás, siempre al servicio de mercado. Ante esta situación necesitamos superar esa visión centrada en el mercado, nuestra mirada feminista tiene que poner acento en crear soluciones a la precariedad que no pasen por los mercados. Darle la vuelta al sistema y repensar la lucha feminista y libertaria con nuevas propuestas sociales y sindicales.